domingo, 11 de noviembre de 2012

Costas de Patagonia y Tierra del Fuego: el Dorado del siglo XXI

Después de mucho esfuerzo, estimulados y apoyados por fondos Innova-Corfo, logramos contactar a uno de los líderes globales en ecoturismo: Lindblad Expeditions y traer su mirada a nuestro proyecto en Tierra del Fuego. Es un mandato nacional, un anhelo regional, un pilar sobre el cual impulsar y hacer crecer Magallanes: el turismo de intereses especiales. Ese turismo que se acerca a pasos agigantados y que en Patagonia podría crecer gustoso: cobijado (y cobijando) una naturaleza extraordinaria; extasiado de paisajes sin límites (y pudiendo crecer de la misma forma).  Uno de los inventores de este tipo de turismo. Uno de los referentes globales. Ofrece expediciones muy sencillas: donde se visitan lugares de naturaleza extraordinaria; y donde se pueda conocer los esfuerzos de científicos por conservarla. Galápagos. La Antártica. Groenlandia. Son algunos de los destinos de este grupo. Largos y dedicados viajes de conocimiento, exploración y delicado goce.

WCS, con su larga y atractiva experiencia en conservación en las costas de Patagonia, hizo notar el enorme valor de estos mares, y de los esfuerzos variados por protegerlos. Uno de los más notables ciertamente es nuestra bella Karukinka, en Tierra del Fuego. Y Lindblad se animó a visitarnos. En un mes se vendió todo el crucero. Cupo para unas 150 personas. A varios miles de dólares cada uno. Listas de espera para los próximos viajes.

National Geographic Explorer en las costas de Karukinka
No hay duda que estos mares siguen atrayendo los exploradores del nuevo siglo. Las costas de Patagonia, nuestras costas, están en la mente y corazones de los argonautas de esta nueva era. Esta vez el vellocino que buscan es verdeazul. Y está en nuestra tierra. En nuestra Patagonia.

Y nosotros en Karukinka hacemos un esfuerzo por conservarlo, darlo a conocer, promoverlo, y por sobre todo: convencer a los chilenos que tenemos el oro del nuevo siglo en nuestras tierras. No mentían los nativos originales. No se equivocaron los colonos aquellos.  El Dorado existe. Está en nuestro sur. Y vale más que oro, pues es vida pura.

Bahía La Paciencia y glaciar al fondo, todo en Karukinka,
Tierra del Fuego
Tenemos una de las riquezas mayores del mundo: la inmensa y bella vida silvestre de Patagonia. Un bien que casi no existe en el primer mundo, y que cada vez será más valorado en un mundo hipertrofiado de gentes, ciudades, tecnologías.

Podemos comenzar a darle valor hoy. Generar y aprovechar oportunidades como las de Lindblad. Promover nuestras tierras a los cuatro vientos. Atraer visitantes especiales. Que puedan valorar y aportar al desarrollo con conservación de nuestros parajes. Ese es el compromiso de WCS en Karukinka. Estos son nuestros primeros pasos hacia ese futuro.

5 comentarios:

agrez dijo...

Felicitaciones a tí Bárbara y a todo el equipo de Karukinka por el tremendo trabajo en promover en el país y en el mundo entero nuestra maravillosa Naturaleza!El gran desafío es que los chilenos valoremos lo que tenemos. Abrazos!!

Carmen Gloria Caamaño dijo...

Felicitaciones Bárbara. Comparto que el gran desafío es que los propios chilenos valoremos lo que tenemos. Sueño con que "los viajes de estudio" de nuestros hijos se hagan a estos lugares para que se contacten con la belleza de la vida silvestre.

Barbara dijo...

Gracias Yaya y Carmen Gloria!
Sabemos que estamos en la senda correcta y que somos un aporte. Pero también sabemos que necesitamos apoyo! Ayúdennos a correr la voz de Karukinka!!

Jorge Milla dijo...

Perdón por el lenguaje...p'tas que me emocionó tu post.

Es tan descomunalmente grande el esfuerzo que ustedes, WCS están haciendo por esa tierra, que cada logro me conmueve siempre.

Bárbara Saavedra dijo...

Gracias Jorge!
Pero la verdad es que los desafíos son tan descomunalmente grandes, que nuestro granito de arena a veces se pierde entre los dedos de los que pueden apoyarnos.
Necesitamos ayuda, para poder avanzar como sabemos que podemos/necesitamos.
Ayúdanos a difundir la voz de Karukinka!